Terapia de Alimentación

¿Que es la Terapia de Alimentación?

La terapia de alimentación es un enfoque terapéutico interdisciplinar,  en el cual suelen colaborar terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos/logopedas, terapeutas físicos, nutricionistas, médicos pediatras y gastropediatras. Esta terapia esta diseñada para ayudar a niños(as) que presentan dificultades severas para comer, para integrar nuevos alimentos y/o realizar variaciones a su plan alimenticio cotidiano.

La terapia de alimentación no busca simplemente obligar al niño a comer; su objetivo principal es disminuir la ansiedad, crear una relación consciente y amigable con los alimentos, incluir un programa de  habituación y/o desensibilización  sensorial, así como también construir y desarrollar habilidades motoras orales que sirvan como recursos cuando el niño(a) se enfrente a cierto tipo de alimentos. 

Nuestro programa de intervención  SENSORY CEISSAA, brinda capacitación, acompañamiento y directriz a las familias de niños(as) que presentan retos y dificultades en sus procesos de alimentación; nuestro programa incluye diferentes enfoques, técnicas y métodos para brindar un tratamiento completo e integral.

Técnicas y métodos principales en nuestro abordaje:

1. El enfoque sos (sequential sensory oral Approach)

Creado por la Dra. Kay Toomey, es uno de los métodos más conocidos a nivel mundial. Se basa en que comer es la tarea física más compleja que realiza un ser humano (involucra todos los órganos, músculos y sentidos).

  • Cómo funciona: Utiliza los pasos de la “Jerarquía de la Alimentación”. El niño no pasa directamente de ver un plato a tragarse la comida. Primero debe tolerar el alimento en la mismo contexto, luego interactuar visualmente, después tocarlo con las manos, olerlo, besarlo/tocarlo con los labios, lamerlo, morderlo y, finalmente, masticarlo y tragarlo.
  • La clave: Todo se hace a través del juego interactivo y sin presión.

2. Encadenamiento alimentario (food chaining)

Este método aprovecha los alimentos que el niño ya acepta (sus alimentos seguros) y realiza modificaciones casi imperceptibles de forma gradual para introducir y construir alimentos nuevos, sin dejar de lado los alimentos conocidos. 

Cómo funciona: Si a un niño le encantan los nuggets de pollo de una marca o lugar específico (crujientes, salados, pequeños, de cierta forma), se traza un camino o cadena que incluya modificaciones mínimas pero progresivas para cambiar el alimento y convertirlo una versión diferente. Ejemplo:

  1. Ofrecer nuggets con algún condimento, colorante o especia que cambie mínimamente pero de forma progresiva alguna característica física, visual, o sensorial del alimento.
  2. Ofrecer pechuga de pollo empanizada casera (manteniendo la textura crujiente o elementos que son comúnes denominadores con el alimento seguro o preferido).
  3. Ofrecer una mescla de carne molida (10%)  y pollo molido (90%) empanizado conservando una misma textura, pero una mínima variante de sabor y textura.

3. Terapia ocupacional e integración sensorial

La integración sensorial es el proceso neurológico mediante el cual el cerebro recibe, organiza y da sentido a la información que ingresa por nuestros sentidos. El/la Terapeuta ocupacional utiliza el marco teórico de la integración sensorial de la Dra. Jean Ayres en combinación del juego estructurado para apoyar a los niños y niñas a procesar y responder adecuadamente a ciertos estímulos controlados, mejorando su capacidad para registrar, modular y discriminar dicha información que recibe a través de sus 8 sentidos (tacto, vista, olfato, gusto, audición, vestibular, propioceptivo e interoceptivo) y de esta forma poder interactuar y proporcionar una respuesta adaptativa al entorno o ambiente natural.

Este método incluye una exposición gradual y personalizada acorde al perfil sensorial del niño(a) a experiencias sensoriales de forma secuencial, controlada y repetitiva, buscando siempre mejorar el nivel de alerta, atención y participación del niño(a) en la hora de comer. Generalmente se utilizan actividades o recurso lúdicos (como columpios, resbaladillas, albercas de pelotas, espalderas, muros de escalar, juegos de texturas) para generar experiencias reguladoras, moduladoras y sensorialmente enriquecedoras para el cerebro.

Objetivo principal: Brindar intervención a los desordenes del procesamiento sensorial del niño (problemas de modulación o discriminación y percepción) para mantener un nivel de alerta óptimo, mejorar la participación, desarrollar habilidades de control postural, planeamiento motor y secuenciación que apoyen a construir habilidades motoras orales y de percepción y discriminación intra oral.

4. terapia de motricidad oral

En la alimentación selectiva (niños y niñas que rechazan drásticamente ciertos alimentos), la terapia de motricidad oral basada en el enfoque de talk tools (terapia de colocación Oral – OPT) y método Beckman, aborda los rechazos de comida desde una perspectiva sensorial-motora. Muchas veces la selectividad no es un simple problema de conducta, sino que el niño(a) evita ciertos alimentos porque su boca no tiene la fuerza o la destreza para procesarlos de forma segura, o porque su sistema nervioso experimenta ciertas texturas de forma desagradable o alarmante (problemas de modulación sensorial).

El principal objetivo de esta terapia es desarrollar las habilidades oromotoras necesarias (fuerza, estabilidad y coordinación) y regular la respuesta sensorial en la boca para lograr una alimentación segura, eficiente y variada, mejorando así la calidad de vida del niño(a).

¿Qué hace exactamente la terapia oral-motora en la alimentación selectiva?

A través de un enfoque jerárquico y estructurado, la terapia utiliza herramientas no comestibles de diseño específico (como bloques de mordida, tubos, popotes/sorbetes graduados y masajeadores vibratorios) para trabajar en los siguientes aspectos:
  1. Desensibilización y regulación sensorial: Muchos comedores selectivos sufren de defensividad oral o hiper-respuestas (hipersensibilidad a texturas, temperaturas o consistencias). Las herramientas aplican estímulos táctiles y propioceptivos controlados para habituar y organizar los receptores de la boca antes de introducir alimentos reales.
  2. Fortalecimiento y estabilidad de la mandíbula: Si la mandíbula es débil o inestable, masticar alimentos duros o fibrosos resulta agotador o imposible. Ejercicios con tubos y bloques enseñan a graduar la fuerza de mordida. 
  3. Lateralización de la lengua: Para comer texturas sólidas o complejas, la lengua debe mover el bolo alimenticio hacia las muelas. Los instrumentos de TalkTools y otras marcas enseñan y guían de manera puramente física a la lengua a realizar este movimiento lateral de forma refleja y coordinada. 
  4. Cierre labial y retracción lingual: El uso secuencial de sorbetes especiales entrena los labios para sellarse herméticamente alrededor del utensilio y ayuda a que la lengua adopte una postura retraída óptima para tragar sin riesgo de atragantamiento.
  5. Transición segura a nuevas texturas: Al mejorar las destrezas de la musculatura utilizando herramientas neutras (sin el estrés o la ansiedad que genera un plato de comida), el niño(a) gana la confianza física necesaria para intentar masticar alimentos que antes rechazaba por miedo a ahogarse.

5. Método Get Permission

El método Get Permission (o “Enfoque Consigamos Permiso”), desarrollado por la terapeuta ocupacional estadounidense Marsha Dunn Klein, es una de las metodologías más respetadas y humanas para abordar los problemas de alimentación infantil y la selectividad alimentaria.

Su filosofía central se resume en una frase: “El adulto decide qué ofrece y hacia dónde va, pero el niño decide el ritmo”.

Este enfoque cambia radicalmente la perspectiva tradicional. En lugar de centrarse en la obediencia (hacer que el niño coma “porque sí”), se enfoca en crear seguridad emocional y sensorial, pasando de hacerle cosas al niño, a hacerlas con el niño.

Principios Fundamentales del Método

El método se sostiene sobre pilares que buscan reducir la ansiedad y construir una relación de confianza mutua en la mesa:

  1. Lectura de señales (Lectura de pistas): El terapeuta y los padres aprenden a leer e interpretar el lenguaje corporal del niño. Si el niño gira la cabeza, cierra la boca, se tensa o empuja el plato, está diciendo “no me siento seguro ahora mismo”. El adulto debe respetar ese límite inmediatamente para mantener la confianza.
  2. La hora de comer como un espacio feliz: No se busca que el niño “tolere” la comida a base de presión. El objetivo real es que aprenda a disfrutarla conectando con su motivación interna (curiosidad y agrado) en lugar de buscar premios externos o evitar castigos.
  3. Hacer pequeños reajustes: Las metas se dividen en pasos microscópicos. Si el niño no quiere comer un trozo de manzana, el “permiso” de hoy podría ser simplemente dejar que la manzana esté en su plato, o tocarla con el dedo, o lamerla.

Técnicas Clave del Enfoque Get Permission

El método utiliza herramientas muy amigables para desensibilizar al niño y ampliar su dieta de manera progresiva:

La Técnica de la E-x-p-a-n-s-i-ó-n (Extensions/Expansions)

Es una estrategia para pasar de un alimento conocido (“Aquí”) a uno nuevo (“Allá”) cambiando una sola variable sensorial a la vez (sabor, textura, color, presentación o temperatura).

Ejemplos:

  • Aquí (Alimento seguro): Puré de patatas comercial, liso y templado.
  • Paso 1: Puré de patatas comercial un poco más espeso.

  • Paso 2: Puré de patatas casero bien colado (mismo sabor, textura similar).

  • Paso 3: Puré de patatas casero con una pizca de puré de zanahoria (cambio sutil de color).

  • Allá (Meta): Puré de verduras variado.

Re-definir el “Pruébalo” (Re-Defining “Try It”)

En muchas mesas se le dice al niño “pruébalo” esperando que muerda, mastique y trague el alimento. Para un comedor ansioso, esto equivale a pedirle que salte al vacío. El método redefine el concepto de “probar” en pasos seguros que no comprometan al niño a tragar:

  1. Interactuar: Mirar o mover el alimento con un tenedor.

  2. Tolerar: Dejar que el alimento esté cerca de su plato.

  3. Tocar: Sentir la textura con los dedos.

  4. Oler: Acercar el alimento a la nariz.

  5. Besar/Lamer: Tocar el alimento con los labios o la punta de la lengua.

  6. Morder y escupir: Masticar el alimento sintiendo su textura en la boca, con la total libertad y permiso de escupirlo en una servilleta si no se siente cómodo.

La Estrategia de las “Migajas”

Para reducir la inundación sensorial, el método propone ofrecer porciones minúsculas. En lugar de poner un trozo de comida que abrume al niño, se le ofrece algo más pequeño que una migaja. Visualmente no representa una amenaza, físicamente es fácil de manejar en la boca y reduce drásticamente el miedo a atragantarse o a que el sabor le desagrade.

6.- Modelo centrado en la familia

Este enfoque parte de la premisa de que la alimentación no es un acto puramente mecánico o biológico del niño, sino una experiencia relacional y bidireccional que ocurre dentro de una dinámica familiar.

¿En qué consiste el modelo?

En lugar de llevar al niño(a) a una clínica para que un terapeuta “lo enseñe a comer” de forma aislada, este modelo interviene directamente en el entorno físico, social y emocional de la casa. Consiste en reestructurar las interacciones diarias para que el aprendizaje ocurra de forma natural, sus componentes clave son:

  1. Capacitación y empoderamiento de los padres: Los profesionales entrenan a los cuidadores para que comprendan el perfil sensorial o motor de su hijo, ayudándolos a leer sus señales corporales de estrés, saciedad o curiosidad.
  2. Rediseño de las rutinas familiares: Se analiza y modifica la estructura de las comidas en casa (horarios regulares, eliminación de pantallas, sentarse juntos a la mesa) para crear predictibilidad.
  3. Alineación con la “alimentación responsiva”: Se promueve el respeto absoluto a la autonomía del niño. Los padres deciden qué, cuándo y dónde se ofrece la comida; el niño decide si come y cuánto.
  4. Modelado de comportamientos: El niño aprende a comer observando a sus padres y hermanos disfrutar de la comida. Si la familia come de forma variada y relajada, el niño tiene un referente seguro que imitar.
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